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lunes, 28 de mayo de 2012

cómo le habrá dolido la pifiada votación que Evo exclama "no me hablen de justicia" 600 bolivianos exiliados (Emilio Martínez)


El Jefazo habló de nuevo. Esta vez en una amplia entrevista concedida al diario español El País. Y como es de costumbre, lanzó las consabidas “evadas” infaltables en su discurso.
“No me hablen de justicia, por favor, no me hablen”, dijo, cuando el periodista le consultaba sobre el aluvión de votos nulos en las elecciones judiciales de octubre pasado.
“La derecha pidió a la gente que no fuera a votar”, alegó Morales, faltando a la verdad, ya que la oposición (de derecha, centro e izquierda) no llamó a la abstención sino a la anulación del sufragio.
Luego el mandatario cocalero se ufanó de haber abolido los criterios meritocráticos para la selección de magistrados: “¿Qué es la meritocracia? Es un grupo de la clase dominante que manejaba la justicia. Lo hemos eliminado. De eso sí nos pueden acusar”.
A confesión de partes, relevo de pruebas. De manera que Morales proclama abiertamente que ha politizado y parcializado al Órgano Judicial.
Algo sobre lo cual ya habían llamado la atención la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, cuando advirtió sobre la “crisis en la administración de justicia en Bolivia”; y el delegado en La Paz de esa misma instancia, Dennis Racicot, al hablar de “influencias políticas en la justicia”.
En este contexto, donde el sistema judicial es utilizado como instrumento de persecución contra quienes piensan diferente, se llega al extremo (registrado por la oficina de la ONU para los refugiados, ACNUR) de que existan más de 600 bolivianos exiliados en este momento.
Se trata, por lo tanto, de una crisis de derechos humanos sólo comparable a la época de las dictaduras militares…
notishots@gmail.com

lunes, 9 de enero de 2012

no cesa sino que empieza la polémica por el contenido del "nuevo censo" el autor que publica en www.eju.tv dice "espero que se trate de una broma desconocer "lo mestizo" una realidad abrumadora entre la población boliviana


La prensa ha informado que para el Censo del 2012 no incluirían la categoría de mestizos. En la boleta censal se listarían varias étnicas reconocidas por la Constitución Política del Estado y otras nuevas, pero nada de los mezclados, los mestizos, los cholos, los híbridos y/o aquellos que tuvieron algún origen en la colonia o en otras latitudes de este inmenso planeta. A estos grupos se les pretende aplicar la ley del silencio estadístico. Simplemente, no existirán. Espero que esta insensatez no pase de una broma.
Dando el beneficio de la duda, es probable que los técnicos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) tengan alguna dificultad práctica de crear una categoría que englobe a los mestizos. Para ayudarlos propuse, en mi blog y a través del Facebook, que se cree, en la boleta del Censo, una casilla vacía donde las personas puedan autodefinirse en términos étnicos o en aquellas características que ellos consideren conveniente. Decenas de amables amigas(os) respondieron al pedido. A continuación transcribo las varias alternativas propuestas, no sin antes agradecer a cada uno de ellos por la creatividad y el humor. Las autoidentificaciones mezclan de todo, cualidades, atributos físicos o espirituales, características regionales, colores de piel, preferencias alimenticias, malicias de pueblos, y uno que otro prejuicio. Bueno, estimado lector, asegúrense los cinturones que se viene un torbellino de opciones de la Bolivia multipluritutifruti.
Comencemos por las damas, ellas se identifican como morenas atrevidas de fin de semana. Otras se ven como birlochas macanudas de taco alto y medias textilón que son mejor que condón. También aparecen las criollitas manteca, que supongo dieron origen a la expresión popular “¡No te calientes Manteca¡. Este bistec no es para ti”. O rubia caima, o rubia raíces negras que, coquetas, lucen su peinado Max Factor.
Una otra ciberciudadana orgullosa se autocalificó como una chola barroca de gruesas y ornamentadas columnas. Del sur de Bolivia, alguien levantó la voz y dijo que quiere ser identificada como chura mina sin inversiones de exploración, o la china alzada, alzada no sé de dónde y china no sé por qué. Desde los valles de Cochabamba se identificaron como las miskibesos, una etnia casi en extinción. Un grupo grande se autodefinió como de la etnia de los “pecha pecha”, es decir, los pechohuminta, los pecho sufridores, los pechito de bronce, los “en mi pecho anida el amor”, los pura pechuga, los pecho lampiños, o simplemente, los pechones que nunca quedan para atrás.
En el género masculino cabe resaltar aquellos, que a pesar de los tiempos de cambio, siguen insistiendo en ser culitos blancos, yankillockallas, laris de Viena, medialuna boys, arrimado a la raza blanca, kara bronceado, cachamozo los votazulencalacoto, blanquito acomplejadito que trabaja en una ONG, ayudante de originario, los penúltimos jacobinos light, el grupo de los silenciodeloscorderos. Otros claman a los cuatro vientos: “Ni ario, ni originario….extraordinario”.
Algunos quieren ser conocidos por sus intenciones, buenas y malas, dependiendo de las perspectiva con que se los analice, como los diferentes tipos de negros, a saber: bandidos, cumplidores, desteñidos, bandoleros, q’asa ventana, azulados o masistas. Negro agringado, conocido también como Blackberry. O aquellos que mezclan región con actitud como los chuta cholleros, el pepino carnavalero, (toda una raza), funcionario público masista, en suma todos los wistulife, o de vida torcida. Así mismo existen los indecisos como: los Poncho rojo 100%; los Poncho rojo 2/3 – 1/3 Calvin Klein y los Intercultural 100% Wrangler o Levis. Entre los más sui generis están el paisano pelo y panza (porque no es ni bello ni pendejo) y el rockjallo, el rockero llockajlla.
Otra etnia criolla son los “quenchas”, que nacieron estrellados, conocidos también como palo de gallinero. También están aquellos de origen probablemente brasileño como el cholo apretao, el camba letrao y el chapaco alzao, ¡Hoh haya corazao¡ Finalmente están aquellos que se declararon huérfanos de etnia, a los cuales habría que adoptarlos. Y los sin humor ni etnia que, enojados escribieron que solo eran bolivianos y punto.
Bueno esperemos que el INE incluya a los mestizos que se autodefine de decenas de maneras, no vaya ser que esta omisión estadística cause una verdadera revolución de los mezcladitos, y cholos espesos del buen vivir y del mejor proceder que, provocados ahora, soltaron su voz en las redes sociales del ciber espacio, pero que también podrían revelarse en otros espacios.
Para terminar quisiera citar a un gran antropólogo brasileño, Darcy Ribeiro, que a propósito del mestizaje del vecino país decía: "Nosotros, los brasileños somos un pueblo en ser, impedido de ser lo. Un pueblo mestizo en la carne y el espíritu, ya que aquí (Brasil) la mezcla no fue ni un crimen ni un pecado. En la mezcla fuimos hechos y aún continuamos haciéndonos. Esta masa de nativos, oriundos del mestizaje, vivió por siglos sin la conciencia de sí mismo, hundida en la “ninguendade” o “nadiedad”. Por lo tanto, así fue hasta que se definió como una nueva identidad étnica y nacional, conocida ahora como: los brasileños".

viernes, 6 de enero de 2012

Karem Araúz no duda en desenmascarar a SEEM, que tiene el descaro de posesionar a los tribunos, como afirmando que fue él mismo que los elegió. la degradación de la Asamblea "ya no guardan las formas". todo a la deriva.

Parte del país asiste con babieca algarabía a la supuesta mágica transformación del poder judicial con la posesión de sus nuevos operadores escogidos. Otra parte, observa con indiferencia el acto y los más, 47% sienten el tema como una espina de pescado atravesada en la garganta.

El que ganaran los votos nulos y blancos pasa a ser anecdótico por el momento. Y que sea el Presidente el que administre posesión, es una demostración más que ya ni se molestan en guardar las formas. Dentro de lo bizarro de la situación, debiere ser al menos el Presidente de la Asamblea quien tome juramento a sus elegidos. Pero ya todo da igual. Al final, la degradación de la Asamblea con su obsecuente accionar, solo se ha convertido en simple firmante de leyes y disposiciones enviadas desde el ejecutivo sin darse siquiera el trabajo de simular debates y todo ello bajo el impecable sistema propagandístico importado del Caribe.

Para los menos alienados al discurso gubernamental, la posesión de los nuevos jueces, es un acontecimiento que no tiene nada que ver ni con la transformación de la justicia, ni con la democracia participativa.

Este acto es un avance inequívoco en la pretendida hegemonía totalitaria para la que el oficialismo está demostrando riguroso apego. La libertad, como el derecho a un proceso justo, está con pronóstico reservado hace varios años en este país. Lo de ahora, es sólo la consagración del uso conveniente de ciertas formas democráticas con un claro trasfondo fascista. Esta imposición disfrazada, pone más que nunca al país al borde de un precipicio en virtud al cual se doblegarán nuevas voluntades y se concentrará mayor poder.

El Órgano Judicial debería ser considerado lo que es: el último bastión y refugio de los derechos ciudadanos  contra la arbitrariedad del ejecutivo. Más bien que el ejecutivo de hoy no es necesariamente el de mañana.

El último de los gobernadores elegidos por mandato del voto popular está a estas horas, defendiéndose como un gato panza arriba, dando zarpazos en heroico afán de presentar al menos, pelea en su caída. Lo del Gobernador del Beni -cuya audiencia postergada para la víspera del carnaval- pretende ser una bufonada, pero es en el fondo irrelevante. Lo importante ya se hizo. Se desalojó a la legítima autoridad con argumentos de tan dudosa base como será la prosecución del proceso.

Para nadie es un secreto que una vez copadas las gobernaciones, la artillería se dirigirá hacia los medios independientes de comunicación adictos como son los oficialistas, a las teorías conspirativas.

Para demostrar su adhesión al estado de situación, el Fiscal General, con la obediencia debida,  ha decidido en las últimas horas archivar definitivamente cualquier intento de investigación sobre la participación de SE en la represión a los legítimos marchistas del Tipnis, quien sabe en consideración a que el precio que pagó y continuará pagando por siempre en términos de imagen interna y externa,  ya es suficiente sanción por el error o la omisión.

El comité de recepción a los nuevos marchistas, esos que le sacarán las castañas del fuego, exigiendo la carretera Villa Tunari – San Ignacio, será tan teatral como claramente financiada como reza desde ahora el presupuesto de este año, donde la antes siempre importante ley, se ha reducido a un papel pintado, en la que se puede borronear y alterar al calor de las contingencias.

Si lo que se está esperando es una espontánea y apoteósica adhesión de La Paz a esta marcha que avanza con la pólvora mojada, están perdiendo su tiempo. El pueblo paceño es un pueblo especial y mal harían los analistas gubernamentales en subestimarlo. Los paceños tienen una medida de sus límites diría que casi en radio frecuencia y similar longitud de onda. Cuando se le da la gana, hacer sentir grande a alguien y de pronto, en unos días lo aplasta como una hormiga sin que medie nada más que la espontaneidad de la gota que colma un vaso. Nada más semejante a una gran y temperamental olla de presión.

Los jerarcas plurinacionales para quienes la corbata de seda o casi seda  se ha convertido en parte fascinante de la encantadora burguesía, se sienten muy seguros con su inédito Órgano Judicial Los vientos siempre son variables. Ya aprenderán que el hoy por ti, mañana por mí, no es un axioma inamovible.

martes, 22 de noviembre de 2011

Jorge Lazarte tiene a su haber una larga experiencia en materia electoral. Analista de temas análogos se refiere a "lo inédito" de las últimas elecciones y las aberraciones ejecutadas por el ofiicialismo

Lo que ha ocurrido con el proceso electoral judicial de elegir por voto universal a los altos magistrados del poder judicial, es otro hecho contundente de lo contrahecha que es la Constitución Política del Estado “plurinacional”(CPEP) . Sin embargo, se hizo creer a la población que es votando directamente cómo llegaría la “ nueva justicia”, por fin liberada de los políticos. Esta promesa fue tan seductora que encandiló a no pocos analistas que creen que se debe apoyar todo lo que tenga el aroma de democracia “popular”.
El entusiasmo no fue menor en el gobierno, pero por razones bien distintas. Lo que contaba para él era ratificar su control político del poder judicial pero con el voto del ciudadano, dentro de su estrategia declarada de “tener” el poder “total”. Su objetivo nunca fue constituir un poder judicial independiente, que es la condición primera para ser creíble. El gobierno no cree en la independencia de poderes, que sería una “ilusión liberal” como lo sentenció García Linera, lo que no fue un obstáculo para que los propagandistas del gobierno y del organismo electoral, hicieran campaña defendiendo este principio fundamental del Estado de derecho. La “nueva justicia” debería “depender o estar al servicio del pueblo”( y no de las leyes) , es decir, si los entendemos de acuerdo a sus propios códigos, de los que desde el poder afirman que son el poder del pueblo.
Ciertamente, los “estrategas” y operadores no imaginaron que lo que llamaron elección “inédita” iba a contaminar y devaluar todo el proceso electoral, revirtiendo el apoyo inicial de la población. El entusiasmo colectivo se desvaneció muy rápidamente y el desencanto se cristalizó en un resultado electoral igualmente inédito. En los hechos todo fue inédito. Inéditas no sólo fue la idea misma del voto universal sino también las violaciones en cadena de todas las reglas mínimas de la democracia y de los procesos electorales en cualquier parte del mundo. Inédito fue que se violaran derechos fundamentales como la libertad de expresión, convertida para el caso en delito penal. Inédito fue que se diga que habría un proceso electoral no politizado y sin campaña electoral . Inédito fue que se prohibieran encuestas preelectorales y que los candidatos fueran todos propuestos y votados por el gobierno en la Asamblea Legislativa que controla, y que , por tanto, fuera una votación sin alternativa. Inédito que cerca del 90% de la población no conociera a los candidatos, o que se eliminara a los delegados de partidos en las mesas de votos. Inédito fue un proceso electoral cuya trastienda no fue fiscalizada. Inédito el organismo electoral que siguió el proceso en lugar de dirigirlo, con la voz embargada por su visible parcialidad , y con su autoridad minada por su impotencia. Inéditos los resultados electorales oficiales que difieren de los resultados a boca de urna y conteo rápido en cerca del 10%, invirtiendo los porcentajes de votos nulos y válidos; inéditos que los votos negativos sean mayores que los positivos. Inédito el empeño de calificar de “empate técnico” los resultados finales oficiales que dan una ligera ventaja al voto nulo (promovido por la oposición) sobre los válidos . Pero quizá lo más inédito es que se proclamen elegidos para el poder judicial a candidatos que apenas alcanzaron el 2 o 3% de la votación, y se argumente que es legal y democrático.
Este conflicto entre la “legalidad” de la regla y la “legitimidad” del voto, no es sin embargo fruto del azar de los votos, sino que se encuentra in nuce en la Constitución Política “plurinacional”.
Según el principio constitucional, la “soberanía reside en el pueblo”, del que emanarían todos los poderes del estado. Ese “pueblo”, al que se refieren todas las constituciones modernas, sólo tiene existencia jurídica mientras no pasa a la realidad efectiva mediante el mecanismo del voto de los ciudadanos habilitados legalmente para ello. Este mecanismo los hace existir de manera verificable, constatable. Mientras esto no ocurre, fuera de su condición jurídica, se convierte en un referente retórico que sirve para todos los fines. Es el pueblo imaginado que cada se representa y apropia, pero que no es el pueblo efectivo, que sólo existe como voluntad cuando sus miembros de carne y hueso se expresan y votan. Si es así y esta es la base del primer principio de la democracia, lo que se llama voluntad popular sólo puede entenderse como agregación de decisiones individuales, que orientadas en una misma dirección producen una decisión colectiva mayoritaria, que sin ser de todos, es de los más con respecto a los menos. Es esta mayoría la que puede reclamar legítimamente ser esa voluntad “soberana”. Las reglas básicas y procedimentales de la democracia se fundan en este principio.
¿Pero qué ocurre cuando una específica regla “mayoritaria” contradice el principio de la “soberanía popular” , convirtiéndose en los hechos en regla de la minoría contra esa mayoría?. Esta regla que puede producir esta consecuencia aberrante se encuentra en la Constitución, que establece que los altos magistrados del poder judicial serán elegidos por “mayoría simple”. Podemos suponer que los que constitucionalizaron esta regla, ignoraban las virtualidades distorsionantes no muy democráticas de esta regla; se puede dar igualmente por verosímil que probablemente nunca imaginaron que los votos nulos( y los blancos) pudieran ser superiores a los válidos . Lo cierto es que el resultado electoral fue “inédito”. Pero más inédito aún fue que la distribución de los cinco votos de cada votante en favor de los candidatos distorsionara la regla hasta el absurdo de proclamarse elegidos a los siete candidatos al Tribunal Constitucional que apenas lograron entre el 2% y menos del 7% de los votos emitidos, es decir de trasmutar en ganadores a los perdedores( Si tomáramos como referencia los votos válidos, la situación apenas es distinta, pues lo decisivo es la relación de los votos positivos con los votos negativos.)
El absurdo se produce porque no se reconoce oficialmente que esta votación esmirriada- comparable con la obtenida por los otros altos cargos judiciales- no representa la voluntad “soberana”, que mayoritariamente votó contra ellos, o no votó por ellos. Si el criterio elemental es identificar la voluntad del pueblo con el voto mayoritario, aquí se está ante una situación inversa e inédita , de pretender hacer valer, incluso contra el sentido común, un porcentaje tan residual como la voluntad del pueblo.
Este proceso electoral es otra prueba más, y no ya un supuesto, de las aventuras del “experimento boliviano”, resultantes de los agujeros negros de una Constitución aprobada como si fuera un manifiesto político, y que necesita ser revisada . En el caso de las elecciones judiciales la cuestión no es sólo establecer umbrales mínimos que impidan que la “mayoría simple” en sus extremos anule el principio de la “soberanía popular”, sino revisar el principio mismo de la elección popular, que por su propia lógica sólo puede producir buena parte de los resultados inéditos y aberrantes mencionados, inherentes al nuevo modelo “inédito” de democracia.

martes, 8 de noviembre de 2011

Mario Rueda Peña resignado como todos los bolivianos a la posesión de los nuevos magistrados dice que sus resoluciones mostrarán el grado de idoneidad, transparencia e independencia, de modo que no tendremos que esperar largo para ver la gloria o el chasco judiciales

No tendremos que esperar demasiado tiempo para saber el tipo de apogeo que espera a la mudanza que legalmente determinara el minoritario voto válido en las urnas: si de gloria, porque las cosas salen bien o de chasco si acontece lo contrario
Los tercos hechos son los que finalmente califican de bueno, regular o malo a cualquier cambio. Y los resultados, a plazo más o menos inmediato, nos dirán si los magistrados recientemente elegidos en las urnas, satisfacen o no las expectativas de moros y cristianos de un positivo avance en la administración de justicia.
Como objetivo de tan inédita consulta popular se mencionó la necesidad de acabar con la crónica retardación de justicia. Igualmente, con expurgar del rostro de la Diosa Themis ciertos rasgos endógenos que le daban una apariencia repulsiva, entre los cuales, sin duda alguna, la corrupción era lo que más le ensombrecía el semblante. Estas proclamas alcanzaron cierta recurrencia a lo largo de la campaña oficialista de inducción al voto válido.
 Si con los nuevos magistrados, la administración de justicia acelera el paso o mantiene el cansino de antes, es algo que a más tardar sabremos hasta fines de 2012. Para entonces dispondremos de datos bastante ilustrativos al respecto. Tanto la cantidad de viejas causas no resueltas, cuanto de las nuevas que hagan cola a la espera de las respectivas sentencias, nos dirán si el mal acabó, permanece igual o peor que antes.
El contenido y dirección de las resoluciones judiciales nos indicarán el grado de idoneidad, transparencia e independencia de los nuevos magistrados. Es decir, si resuelven las causas con transparencia, estricto apego a la ley y total independencia de los demás poderes públicos; sobre todo, del Ejecutivo. En ciertos procesos penales contra determinados personajes de la oposición, podremos encontrar evidencias de que actúan por cuenta propia o en cumplimiento de órdenes de arriba.
Así que no tendremos que esperar demasiado tiempo para saber el tipo de apogeo que espera a la mudanza que legalmente determinara el minoritario voto válido en las urnas: si de gloria, porque las cosas salen bien o de chasco si acontece lo contrario. 
 
El autor es periodista

miércoles, 2 de noviembre de 2011

el plebiscito se diluye en la nada, del experimento quedará un saldo para ser echado a la basura asegura El Deber refiriéndose al tema de los tribunos sin autoridad moral ni respaldo real.

Tal vez había buenas razones para modificar las fórmulas a que estaba sujeta la estructuración de los tribunales de justicia de nuestro país. Probablemente el viejo método o las viejas fórmulas daban pábulo al ejercicio de influencias subalternas y hasta bastardas que, sin remedio, deterioraban seriamente una de las más altas y delicadas funciones en un país, en un pueblo civilizado, como es la de dar a cada cual lo que le corresponde, sea por bueno o por malo.
Pero aun aceptando que se imponía la modificación de la forma de estructurar las diversas instancias de la administración de justicia, debemos, con buena voluntad y ánimo conciliador, aceptar que un asunto tan peliagudo, ciertamente vital porque oscila entre el bien y el mal, y mucho más cerca de este último, se imponía tomarse suficiente tiempo en consultas con los que más saben de dentro de casa y fuera de ella, recogiendo a la vez experiencias aleccionadoras que sin duda las hay dispersas y trascendentes, entre eruditos de alta y buena ley.
Pero lejos de tomarse las cosas sin apresuramientos carentes de razones lógicas y nada comprensibles a la vez, se optó por el camino trillado del plebiscito que es, -ni cómo discutirlo- el menos apropiado, especialmente en países como el nuestro, tan contaminados por el prebendalismo, el soborno y el tráfico de principios, incluidos los ideales que,  aunque poco frecuentes entre nosotros los bolivianos, suelen mostrar hilachas que de cierta manera nos revalorizan.
Pues, fuimos citados a las urnas, y no una sino dos veces, aunque de la segunda no valga la pena juicio alguno puesto que ni las almas en pena respondieron a la convocatoria. Los resultados, en ambos casos, fueron un fiasco monumental, una paladina confirmación de que una vez más, ante cometido de magnitud enorme como el de estructurar la administración de la justicia, no hicimos otra cosa que patear oxígeno, de lo cual, como es sabido, nada en blanco se logra.
El plebiscito convocado como una fórmula única y novedosa para estructurar una administración de justicia al margen de prebendalismos y de influencias político-partidarias, se diluyó en la nada pese a que debió de manera inopinada, repetirse parcialmente una semana después de su primera versión, en algunos asientos, sin que las cosas cuando menos en un ápice mejorasen.
Todo parece indicar que del experimento hasta aquí comentado con pena, sólo quedará un saldo para tirar al canasto.

lunes, 31 de octubre de 2011

Jimmy Ortiz asegura que aunque en ener del 2012 Evo posesione a "sus tribunos" el pueblo sabe que no son legítimos, que fueron fruto de la distorsión y el engaño y la manipulación.

“García: voto válido ganó en seis de nueve regiones.- El vicepresidente Álvaro García Linera aseguró ayer que en las elecciones judiciales ganó el voto válido en seis de los nueve departamentos del país. En conferencia de prensa en Palacio de Gobierno, el segundo mandatario, remitiéndose al cómputo de votos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), dijo que el voto nulo sólo ganó en tres regiones, Santa Cruz, Beni y Tarija. ´El voto nulo no ha ganado, se esperaba que gane, pero no ganó, en las encuestas había una diferencia de 5 a 6 puntos y ahora está igualado`, señaló García Linera”. (Cambio)
Ayer para el MAS los votos nulos eran buenos, hoy los votos nulos son malos. Ayer los votos blancos eran buenos, hoy los votos blancos son malos. Ayer el ausentismo era válido, hoy no se puede tomar en cuenta. Permanece inalterable doble moral del gobierno de Morales.
Lo que fue válido ayer para deslegitimizar el Estatuto Autonómico Cruceño, hoy es válido para legitimar el sainete tercermundista de "elecciones" a magisterios judiciales.
Se jactaban ayer que: "El 50% de los cruceños han dicho No al Estatuto". Es decir, sumaron los votos nulos, blancos e incluso la obtención, para llegar a esta cifra. Que con todo, no paso de un pinche empate.
Aunque como dice Carlos Valverde: "nada resiste un buen archivo". La infografía que acompaña esta columna, fue tomada del periódico El Día de fecha 19-10-11, y era parte de impresionante campaña mediática del masismo, para deslegitimar el Estatuto Autonómico Cruceño.
Toda la artillería del "proceso de cambio", terrorista peruano Walter Chávez incluido, se descargo contra Santa Cruz. Incluso el espíritu del ministro de la propaganda nazi, Paul Joseph Goebbels, estuvo en la cita.
Esta doble moral deslegitima al gobierno y al presidente. La gente no es tonta, el pueblo tiene memoria. La honestidad es un tema muy básico en política. Decir la verdad es imprescindible. Reconocer los errores nos permite progresar. Pero todos estos valores fundamentales le importan un comino al chavismo trasnacional de Su Excelencia y de García Linera.
Ellos se adecuan a las circunstancia y a los públicos. Tienen el típico juego de cintura criolla de los partidos tradicionales, que tanto daño le han hecho al país.
La verdad es para ellos un tema subjetivo de poca monta, aunque para los verdaderos indígenas es también detestable. El poder lo justifica todo, mentir, apalear indígenas, inventar casos de terrorismo y matar gente en "victorias militares" contra su propio pueblo.
El oscurantismo de las páginas web oficiales del Estado Plurinacional es notorio. No son precisamente un modelo de transparencia. Que difícil fue encontrar los resultados de votos, blancos y obtención en la página oficial del Tribunal Supremo Electoral. Su web es nada amigable, por decir lo menos. Está hecha como para que nadie la entienda.
Por suerte, buscando en Google encontré la información publicada en el diario El Deber del 23-10-11: "al 91,2% del cómputo oficial en todo el territorio nacional" (…) "votos blancos y nulos están alrededor del 57,4%". Considerando que el ausentismo está en torno al 20%, se puede tener un panorama próximo a la realidad posible, en este país de pésima transparencia.
Presidente Morales, usando la lógica masista para juzgar los resultados del referéndum por los Estatutos de Santa Cruz, el resultado sería que usted perdió con el 75,4% la votación del Poder Judicial. Qué fenomenal tunda la que le dio el pueblo, al que usted dice "obedecer".
Sin contar su Tribunal Electoral propio, el que jura con el puño en alto, y el fraude que ya se comienza a develar con nitidez.
No es que el pueblo fue a votar por que se moría de ganas de "elegir" a las autoridades masistas. En Bolivia es obligatorio votar. El que no vota, no puede cobrar ni un cheque, además que le cobran 200 Bs de multa. Esta es la realidad.
Su Excelencia, usted vaticinó el 15 de septiembre "que ganaría por lo menos con el 70%", pero su amauta preferido se equivocó, leyó la coca al revés.
Presidente Morales, en enero próximo usted posesionará un conjunto de magistrados quechuas y aimaras, que sólo lo representan a usted y a su etnodemocracia. El pueblo boliviano los rechazo contundentemente. Aunque usted, como todo autócrata, le mete nomás y después sus tinterillos lo arreglan. Hasta que se tope con otro TIPNIS.

domingo, 30 de octubre de 2011

Carlos Mesa suma su voz a cientos de observadores del mundo entero que ven sosprendidos la manipulación del MAS para interpretar el voto NULO. la mentira sale a flote y ya nadie cree en su palabra

No puede considerarse legales a quienes han recibido un NO tan contundente en las urnas. La situación se ha trastocado. Morales ha rifado gran parte de su capital… y todavía le quedan tres largos años de gobierno
Nunca antes en nuestra historia electoral se había producido un resultado como el de las elecciones judiciales. Más aún, no es fácil encontrar en el mundo un caso equivalente.
La suma de votos nulos y blancos ha superado largamente la totalidad de los votos válidos. Los votos nulos son equivalentes al porcentaje de votos válidos. El porcentaje promedio de los votos recibidos por los candidatos al Poder Judicial fluctúa mayoritariamente entre el 5 por ciento y el 10 por ciento de los sufragios válidos. Una catástrofe para el oficialismo.
La primera conclusión es que los bolivianos rechazaron el proceso como tal. Lo hicieron por varias razones. 1.- Hacer una elección por voto popular del Poder Judicial, aún en las mejores condiciones de transparencia, demostró su inaplicabilidad. Es imposible elegir a candidatos de cuatro instancias judiciales con un mínimo de elementos de juicio que permitan al elector optar por los mejores. Esto tiene que ver con la naturaleza de los cargos que se eligen, la responsabilidad de su ejercicio y la dificultad de hacer una “campaña” que permita saber porqué unos son mejores que otros. 2.- La preselección de candidatos destruyó de entrada la credibilidad de quienes se presentaron, por la manipulación descarada que hizo el Gobierno en la Asamblea Legislativa. 3.- El Tribunal Electoral es parte de la estructura de control de los cuatro poderes que tiene el Gobierno, lo que le restó a la elección una de sus condiciones básicas, seguridad en el árbitro. 4.- El Gobierno atraviesa un mal momento político. A pesar de ello, el Presidente aceptó el carácter plebiscitario de la elección cuando afirmó que hacía campaña por el voto válido que “ganaría con un 70 por ciento”.
Ahora el Gobierno pretende que se ha producido un “empate”, lo cual nos recuerda circunstancias similares de nuestro pasado democrático, en el que ante la evidencia de la derrota se pretendía salvar la cara con una masiva campaña mediática. Pero la falacia es demasiado grande. No se puede considerar sólo nulos y válidos para la comparación. Nulos y blancos expresan dos caras de una misma medalla. El rechazo a todo el proceso electoral y al Gobierno en el caso de los nulos, y el rechazo a todos los candidatos en el caso de los blancos. La suma es imprescindible porque, de diferente modo, es una aplastante toma de posición ante un despropósito político y, sobre todo, ante la frustrada intención de “legitimar” un Poder a través de una elección que quería lograr la falsa impresión de una independencia de poderes que dados estos resultados, no existirá.
Si el Gobierno actuara con un mínimo respeto al voto popular y a la democracia, dado que el 60 por ciento de los votantes se expresó en contra de la elección, el proceso debiera ser anulado sin mayor discusión. Pero aún eso sería insuficiente. Se debieran cambiar varias cosas. Incluir en el Código Electoral un articulado que establezca explícitamente que cuando se produce un resultado en el que nulos y blancos por separado, o en el que la suma de nulos y blancos es superior al número de votos válidos, la elección (o referendo, o plebiscito) queda automáticamente anulada. Revisar la CPE y revaluar si tiene sentido la elección por voto popular del Poder Judicial, o cuando menos establecer modificaciones al actual sistema de elección, por ejemplo en lo referido a la preselección de candidatos. Considerar la eliminación de la elección directa de Tribunal Agro Ambiental y el Consejo de la Judicatura. Cambiar las características de la campaña electoral.
Finalmente, la lectura política es demoledora para el Gobierno. Se trata de una derrota en toda la línea, la primera que sufre Morales desde 2005. Y que conste, no es la primera en la que asume de modo explícito el carácter plebiscitario de la justa. Es además la tercera factura que el Ejecutivo paga en el último año, las dos anteriores fueron el gasolinazo que obligó al Presidente a echar pie atrás sin atenuantes, y el Tipnis, en el que también y muy a su pesar, Morales tuvo que promulgar la ley de prohibición definitiva de la construcción de la carretera partiendo en dos el Parque Nacional. No parece que los gobernantes aprendan la lección, sólo la presión en las calles (El Alto en el gasolinazo, los indígenas de los llanos y la gran mayoría de la clase media en el Tipnis) los obliga a enmendarse en el error. En el caso de las elecciones judiciales queda todavía camino por recorrer. 
 A estas alturas ha ocurrido algo muy significativo. La sociedad no está dispuesta a aceptar que el poder por muy legítimo que sea su origen haga cualquier cosa con el mandato que se le ha dado. El “estate quieto” del voto judicial ha sido monumental, sin precedentes, con una fuerza de huracán. Que el Gobierno no se equivoque, podrá  insistir tercamente en posesionar a las nuevas autoridades “elegidas”, pero le será imposible darle un viso de legitimidad. No puede considerarse legales a quienes han recibido un NO tan contundente en las urnas. La situación se ha trastocado. Morales ha rifado gran parte de su capital… y todavía le quedan tres largos años de gobierno.  
 
El autor fue Presidente de la República
http://carlosdmesa.com/

viernes, 28 de octubre de 2011

confusión de conceptos y ganas de desinformar y contradecir a la realidad. si se sumas válidos y nulos, los blancos se suma al grupo mayoritario y entonces la paliza será doble Sr. Morales. Basta ya dice el pueblo! (Texto de Fides)

El presidente Evo Morales aseguró que los grandes perdedores de las elecciones judiciales del pasado domingo 16 de octubre son los ciudadanos de clase media porque apostaron por el voto nulo provocando que los comicios sean finalmente definidos por los votantes del área rural, que lograron que sean los profesionales indígenas los que se conviertan en las nuevas autoridades del Órgano Judicial.

“Quienes ha dicho al voto nulo o pifiado sólo han perjudicado a la clase media y ahora el Órgano Judicial está de hermanas de apellido Mamani, Quispe, Alarcón, impresionante”, dijo Morales.

El primer mandatario además criticó a los opositores que inicialmente festejaron la victoria del voto nulo y ahora hablan de fraude cuando gracias a la votación rural, son los válidos los que están por llevarse la victoria en las elecciones judiciales.

“Algunos opositores festejaron el triunfo del voto nulo el día domingo en la noche, van llegando votos del campo, de El Alto y el Si gana, ahora dicen hay fraude, yo quisiera que sigan festejando, hermanos es la fuerza del campo, de la ciudad de El Alto, de los vecinos de La Paz, como vamos cambiando por eso muy sorprendido y con semejante campaña por el nulo”, señaló.

Sin embargo Morales reconoció que hubo muchas falencias, entre ellas la falta de información sobre los candidatos y contó que incluso él se sintió confundido cuando vio la papeleta de votación.

“Yo mismo en el Trópico de Cochabamba cuando he visto la papeleta buscaba algunos nombres y no podía encontrar, igual algunos compañeros parlamentarios me preguntaban porque no podían encontrar a la persona que tenían que apoyar mediante su voto”, relató el mandatario.

Juan José Anaya desde LTD hace ver que el resultado de las últimas elecciones muestra el desencanto general hacia E.M. son votos blancos y nulos que superan en mucho a los oficialistas

El resultado de la votación parece estar más ligado a cierto desencanto popular hacia su Gobierno, que a un rechazo deliberado y consciente contra una constitución de por sí bastante ambivalente
Comprender la elección pasada desafía la mente de los estrategas políticos más brillantes. El pueblo acudió a las urnas en masa y los votos nulos y blancos fueron abrumadores (que no son lo mismo pero al caso da igual). Además, el ausentismo rondó por el 20 por ciento del padrón.  ¿Cómo interpretar esta rara conducta?, ¿querrá decir algo?, ¿a quien?
Un axioma elemental de la ciencia política afirma que no es posible atribuir un sentido unívoco a las distintas tendencias manifiestas por el voto en una elección como si la voluntad de las personas y la de los corderos fuera la misma; las causas que motivan una decisión electoral pueden ser muy distintas entre si, aunque el voto sea el mismo... pero sí podemos establecer algunas motivaciones comunes. Sin el afán de agotar el tema a continuación ensayaremos algunas respuestas.
Debemos volver hasta los orígenes de la nueva Constitución Política del Estado. Fue aprobada por amplia mayoría en otra elección, pero esto de por sí no garantiza su idoneidad ni siquiera que la gente conociera su contenido al menos “diagonalmente” antes de emitir su respectivo sufragio. Es más, sí es cierto que el pueblo votó nulo en la elección de jueces porque no tuvo chance para conocer a sus candidatos (como explicó el Gobierno justificando esa rara conducta), con mucha más fuerza debería ser cierto que la gente apoyó el nuevo texto constitucional porque no lo había leído (como parte de los jueces). Peor aún, el Tipnis revela que la misma cúpula gubernamental desconocía sus disposiciones.
En ese orden, asumir que el pueblo apoyó la nueva constitución por la mera simpatía que sentía hacia el discurso político gubernamental y el carisma de Evo Morales en ese momento, resulta más sensato. Sin embargo, todavía hay otras justificaciones oficiales aún más sorprendentes, veamos algunas proferidas por el Ministro de Gobierno (el lunes pasado): “En esta elección, la derecha y la oposición, Doria Medina, Sánchez Berzaín, la gente de Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Juan del Granado, o sea, esa derecha que no quiere a la Constitución y que reniega de ella porque les hemos quitado el cuoteo  para elegir los jueces, esa derecha  ha hecho un trabajo político en contra de la elección; en segundo lugar, nosotros entendemos que ha habido un problema en cuanto a la marcha del Tipnis, una marcha de personas que están ejercitando un derecho, pero que ha perjudicado también la elección judicial y ha tenido su impacto; eso no se puede negar” (por cierto, algo que no hubiese pasado, si nuestros libertarios gobernantes hubiesen leído la constitución).
Luego prosigue el Ministro: “Los medios han martillado permanentemente (en contra de la elección) pero en otros lugares la población ha tenido la oportunidad de discernir y ante todo no ha estado atacada por los medios, como ha estado gran parte de la ciudades y centros urbanos.” Estas últimas hipótesis son algo más complicadas de descifrar… el Ministro ¿trató de decir qué los medios no informen sus barbaridades como informaban antes las barbaridades de los gobiernos neoliberales? (!)
Lejos de eso, el resultado de la votación parece estar más ligado a cierto desencanto popular hacia su Gobierno, acostumbrado ya a mentirnos sin compasión en nombre de los nobles propósitos y a culpar al imperialismo de todos sus desaciertos, que a un rechazo deliberado y consciente contra una constitución de por sí bastante ambivalente y opacada por los embustes de su preámbulo que las grandes mayorías ignoran.
 
El autor es economista
llamadecristal@hotmail.com

domingo, 23 de octubre de 2011

el voto NULO no puede subestimarse fruto de dudas que dejó la forma de llevar el evento lleno de contradicciones. reflexiona OPINION


Meditar. La oposición honestamente debería meditar si tuvo algo que ver con el resultado y los porcentajes del voto nulo en las elecciones del Órgano Judicial.

Los resultados de las elecciones judiciales del domingo pasado deben motivar reflexiones tanto en los niveles de Gobierno como en los de la oposición. En los primeros es saludable un examen de conciencia política y programática y sobre el balance que estas acciones arrojan durante estos años de Gobierno. 

El mismo Defensor del Pueblo ha pedido que el Ejecutivo haga una autocrítica y es lógico porque los resultados del voto nulo y el válido, han creado condiciones sociales y políticas que no pueden soslayarse en sus efectos.

Las elecciones judiciales politizadas con antelación y sus resultados no pueden esquivar la reflexión en ese mismo plano, es decir el político, en sus causas y en sus efectos más inmediatos y a futuro, porque lo que ocurrió en las tres elecciones en las que ganó el partido de Gobierno con más del 50 por ciento y las otras similares con más del 60 por ciento se situaron en escenarios y momentos diferentes a los actuales. Los resultados de las judiciales en lo político no pueden dejar duda sobre una realidad diferente y por ello mismo el Gobierno tiene que tener una lectura serena pero al mismo tiempo oportuna para introducir cambios en acciones políticas, sociales y económicas que los últimos tiempos han estado unidas a situaciones delicadas como el gasolinazo, la marcha por el TIPNIS y la represión policial y otras que han originado el distanciamiento de importantes sectores ciudadanos con el Gobierno.

La oposición, que realiza esfuerzos para capitalizar a su favor el voto nulo de las elecciones judiciales, debe a su vez, esforzarse para realizar una lectura completa del voto ciudadano del domingo pasado. Estos sectores políticos deberían analizar con prudencia, si el voto ciudadano del nulo y de los blancos, son producto de un plebiscito que impulsaron para establecer el nivel de apoyo al presidente Evo Morales.

Una oposición conciente y que pretende retomar el rumbo de un escenario donde ha sido prácticamente borrada del mapa, no puede lanzar proclamas exitistas en relación a un voto electoral que en su origen y consecuencia en las urnas puede tener muchas explicaciones, más allá de las arengas de los políticos opositores y de la campaña ejercitada por el voto nulo. Y esto debería al mismo tiempo servir como una recomendación oportuna para otros actores menores cuyo oportunismo desde los desmembrados movimientos cívicos ya resulta patético cuando no penoso.

El voto nulo del domingo en los porcentajes que se conocen hasta el momento y aún cuando el válido se aproxime, es un voto ciudadano que no puede ser subestimado ni por el oficialismo ni por la oposición que con sólo arrogarse para sí estos resultados, caería en una ofensa al ciudadano, que posiblemente ni siquiera tomó en cuenta la campaña por el No, y por el contrario sí su propio análisis respecto a la selección de los candidatos y a las dudas que le generaron el cambio de un nuevo sistema judicial a partir del voto electoral, a la conducta de candidatos que rompiendo la norma que les prohibía realizar propaganda, la realizaron, demostrando su falta de respeto a la ley o también el propio ambiente político lleno de contradicciones y dudas sobre la gestión gubernamental.

Si el oficialismo debe tener la inteligencia e hidalguía de reconocer sus errores, la oposición debería pensar que su reacomodo en el sistema político electoral, va mucho más allá del voto nulo, porque honestamente deberían meditar si ellos tuvieron algo que ver con él.

jueves, 20 de octubre de 2011

la sabiduría del pueblo califica OPINION porque no se dejó engatusar, la prebenda no funcionó. tiene tono de soberbia el lenguaje de Evo. alguno tendrá que escuchar el mensaje!


Dos más dos es nomás cuatro. Por mucho que se pretendan forzar los resultados, no hay caso. Las matemáticas son una regla exacta. Ciertamente, se puede alegar que cuatro es mucho o es poco. Depende el patrón de comparación. Es lo que se quiere hacer cuando se afirma que si se suman los votos válidos con los blancos los resultados del domingo son positivos. Puede ser cierto, pero es nomás cerrar un ojo frente a la realidad política, que es de lo que reflejan los votos, por encima de las reglas.
Un primer dato es que el número de nulos no tiene precedente. El promedio en el país, que tiene gran experiencia por la cantidad de comicios de los últimos años, gira en torno al cinco por ciento. Y el de los blancos casi igual. Y el nivel de participación en el 2009 fue del 95,4 por ciento, mayor al del domingo. De modo que por donde se mire, la cuestión sale torcida. Y la gente no es estúpida. Ese resultado refleja su pensamiento. O su humor. Hay ocasiones en que los silencios son un grito de rebelión muy fuerte. Lo del domingo, por donde se miren o interpreten los números, es nomás grito de cansancio, estupor y hastío que no se puede dejar de escuchar. Cierto, no hay peor sordo que el que no quiere oír. Pero aunque sea por instinto de supervivencia, alguien en el Gobierno tendría que escuchar ese mensaje. Y sobre todo analizarlo. Eso al menos aconseja el sentido común.

Pero al margen de que alguien lo escuche y lo analice, hay consideraciones que vale la pena hacer. Propaganda, parafernalia, prebenda o cohesión no cambian la posición del pueblo frente a lo que considera justo o injusto, útil o inútil, verdad o mentira. Engatusar a la gente es perder el tiempo. Y como van las cosas, gastar esfuerzos y dinero inútilmente. Cualquier persona medianamente inteligente, sobre todo si es política, sabe que la prebenda no garantiza lealtad. Ni asegura votos. ¿Cuánto costó, por ejemplo, reunir tanta gente el miércoles antes de la elección en La Paz?. Pero además, ¿a quién se pretendió convencer de que toda esa gente llevada por las buenas o las malas representaba real apoyo al Presidente? El bono de mil bolivianos a los empleados públicos sonó más bien a soborno. Y seguramente hirió la dignidad de muchos que no tienen otra opción que ir a gritar consignas en las que no creen porque necesitan trabajo. Con toda la experiencia que seguramente tiene, vamos a suponer que el Presidente olfateó que algo andaba mal, aunque pronosticó un triunfo con el 70 por ciento. Tal vez por eso ofreció hacer una nueva agenda, ahora también con sectores ajenos a los de su entorno. Pero mal camino transita cuando el anuncio tiene tono de soberbia y tozudez frente al mensaje que, por fortuna, todavía sale de las urnas. Sobre todo si pretende que ésta que anda mal se considere primera gestión para proyectarse a la segunda, como dijo alguna vez.

miércoles, 19 de octubre de 2011

las minorías que representan las naciones originarias merecen un blindaje ante la Ley para que sus derechos como en el caso del TIPNIS no sean conculcados. Lisandro Coca, LT


Fui uno de los críticos del hecho de que se le diera a esa categoría inventada (indígena originario campesino) derechos especiales por encima del resto de los ciudadanos, partiendo del principio de igualdad ante la ley, que debe regir dentro de las sociedades modernas.
Sin embargo, una de las virtudes que los seres humanos debemos tratar de cultivar es la de ser capaces de evolucionar nuestras ideas, y no mantenerlas anquilosadas en torno a un conjunto de hipótesis que, al no cambiar ni un ápice, terminan por convertirse en dogmas casi religiosos.
Mi reflexión parte de varios hechos surgidos en torno al problema del Tipnis. Hablamos de un conjunto de comunidades indígenas que sobre la base de largas y duras luchas, han podido conquistar una serie de demandas sin las que se habrían visto avasalladas por la mayoría de los bolivianos y sus intereses.
En primera instancia, el año 1990 logran arrancar del Estado el reconocimiento de su territorio, otorgándoseles un título de Tierra Comunitaria de Origen, que coincide con el territorio del Parque Nacional Isiboro Sécure. Posteriormente, logran que se constitucionalice su calidad de “naciones”, incorporándose un conjunto de derechos, entre los que se destaca el de la autodeterminación, y ampliándoseles la representación política a través de la creación de representantes específicos, nombrados en sus comunidades a través de usos y costumbres.
Bien, el hecho es que en las últimas semanas se ha demostrado que nada de esto es suficiente. Cualquier burócrata con un proyecto de carretera puede llegar y pasar por encima de títulos de propiedad colectiva, derechos y representantes, sin que parezca ni por asomo, que las luchas de estas naciones indígenas han llegado finalmente a buen puerto.
Mi error, entonces, ha sido partir del discurso del oficialismo, que afirmaba que los indígenas en Bolivia son mayoría (entre otras cosas, gracias a los datos amañados del último censo) y que, siendo mayoría, se les pretendía otorgar ciertos privilegios. Visto así, por supuesto que no tenía lógica ¿Dónde se ha visto que las mayorías requieran de discriminación positiva o derechos especiales? Una mayoría es perfectamente capaz de elegir a los gobernantes que mejor representen sus intereses; por lo tanto, no tenía sentido darle tales derechos a esa supuesta mayoría indígena.
Vistas las cosas hoy, constatamos que la categoría “indígena originario campesino” nos hizo perder de vista el hecho de que de entre todos los grupos humanos que se adscriben a ella, existen algunos que efectivamente son minorías y que bien merecerían algún tipo de legislación específica que los proteja a ellos y a sus formas de vida (en suma, a vivir de la manera en que ellos elijan libremente), de la mayoría abrumadora que somos los no indígenas, que podríamos, apelando a nuestros propios intereses o al clásico pretexto de las imposiciones llamado “bien común”, vulnerar la voluntad de estas personas.
El error, entonces, que rectifico hoy, es el de haber previsto las consecuencias de los derechos de los artículos 30, 31 y 32, con base en la demagogia oficial que mezclaba a quienes verdaderamente los requieren, con quienes no los merecen (cocaleros por ejemplo), y abstraerme de la identificación de las naciones minoritarias que sí requieren de una suerte de blindaje contra posibles arbitrariedades de la mayoría.
Creo que ese capítulo cuarto se debe mantener, pero eliminando los términos “originario campesinos” y poniendo únicamente “derechos de las naciones y pueblos indígenas”

El autor es analista político
www.lizandrocolmos.com

martes, 18 de octubre de 2011

La Prensa se tomó 48 horas antes de opinar sobre la elección de tribunos y enumera las causas para que en masa los ciudadanos votaran por el NULO, expresando de este modo su disconformidad con una elección que le impuso el MAS a la fuerza. el hecho vendrá a cobrar relevancia política innegable

La falta de información sobre el proceso electoral, la ausencia de conocimiento real, claro y objetivo acerca de los méritos académicos, laborales y otros de los candidatos, la carencia de razón sobre aspectos personales que pueden tener relevancia, la ignorancia sobre los deméritos de los mismos, la prohibición de realizar cualquier tipo de campaña directa o indirecta de los postulantes a los principales cargos del Tribunal Agroambiental, Consejo de la Magistratura, Tribunal Supremo de Justicia y del Tribunal Constitucional Plurinacional, principales instituciones del Órgano Judicial del Estado, han tenido como consecuencia los resultados, si bien preliminares, de los comicios llevados adelante el pasado domingo 16 de octubre de 2011. Resultados que se debieron en esencia, a las propias restricciones y limitaciones impuestas adrede por el partido de turno. La Ley del Régimen Electoral, aprobada por el rodillo parlamentario del Movimiento al Socialismo (MAS), transgrediendo seguramente derechos fundamentales de los votantes, ha constituido el instrumento jurídico que en el fondo ha malogrado la finalidad o la génesis de estas elecciones, toda vez que esta norma ha prohibido expresamente a los medios de comunicación, a los candidatos y a terceros, dar a conocer a favor de los bolivianos —como corresponde o como debería corresponder a todo sufragio democrático— información genuina concerniente a los postulantes a estos importantes cargos de la justicia nacional. La citada Ley ha circunscrito la campaña comunicacional a la discreción y voluntad, prácticamente con exclusividad, del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), cuya idoneidad e imparcialidad ha sido puesta en duda desde el inicio de las elecciones.
Sin duda, ésta ha sido una elección histórica, inédita y sin precedentes. Habrá que preguntarse, sin embargo, qué ha sido lo verdaderamente inédito y sin precedentes de la misma. Preguntarse si este adjetivo puede aplicarse a la delegación a favor del pueblo, de la elección de sus máximos magistrados, como determina la Constitución Política del Estado o a la carencia total de información para el votante. Esta interrogante fue contestada fehacientemente en las urnas, donde el resultado —hasta ahora— ha dado una amplia victoria a los votos nulos frente a los votos válidos.
Lo que corresponderá evaluar ahora es la legitimidad de las actuaciones procesales, de control de constitucionalidad, de las garantías constitucionales y otros de estos nuevos magistrados, más allá de la legalidad de la elección. Evaluación que, además, debería realizarse antes de la posesión de dichos cargos. Si más del 50 por ciento del país se ha opuesto, a través del voto nulo o el voto en blanco, a este proceso electoral, aspecto que tendrá que confirmarse el 29 de octubre del año en curso, cuando el OEP entregue los resultados finales, el Gobierno y sus autoridades tendrán que considerar este hecho que adquiere relevancia en lo político y en la aceptación social.

El Deber recomienda no bajar la guardia porque no obstante los informes de victoria del NULO y del BLANCO sobre los candidatos del MAS en el conteo está el peligro. pueden falsear los datos y eso es grave.

La complejidad de las elecciones judiciales no solo se ha sentido en la etapa previa o en el mismo día del sufragio, sino que se ha comenzado a reflejar en las últimas horas en el conteo de los votos. La población cumplió con su asistencia a las urnas. Los jurados electorales y los observadores también han sido clave para cuidar el acto democrático del domingo. Ahora, la responsabilidad mayor sobre la última etapa del proceso recae en las autoridades del Tribunal Electoral, que han recibido críticas desde todos los flancos por las fallas en los comicios.
Hay una serie de señales en las últimas horas que causan preocupación y despiertan suceptibilidades. Apenas cerradas las mesas, el domingo surgieron órdenes y contraórdenes relacionadas con la difusión de los resultados oficiales parciales, que causaron alguna confusión en los medios de comunicación. Durante esas horas también aparecieron rumores en sentido de que las papeletas serían llevadas sin el conteo en los recintos y en forma directa a las oficinas departamentales del TSE, lo que finalmente fue desvirtuado. Otra desinformación generó ruido durante la instalación de la sala plena del Tribunal Electoral en Santa Cruz. En ese momento se dijo que había un cambio de planes y que las actas cruceñas se llevarían a La Paz, lo que tampoco fue cierto. A la hora establecida por ley, solo una empresa encuestadora ofreció a través de una red televisiva las primeras cifras recogidas en boca de urna y, más tarde, una proyección del conteo extraoficial de los votos. A diferencia de anteriores elecciones, los otros medios de comunicación y empresas encuestadoras no ofrecieron resultados de esta última, lo que limitó la tarea de cotejamiento de datos, que habría contribuido a tener información de más calidad y, consiguientemente, a una mayor transparencia. Para concluir una jornada difícil, el TSE tampoco dio resultado oficial alguno y pasadas las primeras 24 horas de la votación el conteo en ese órgano camina con una lentitud preocupante.
A estos hechos que generan dudas, se suman algunas declaraciones políticas que merman la confianza en las autoridades electorales. Tras la votación, el jefe del MSM Juan del Granado se adelantó en pedir la renuncia de los vocales del TSE. En otro escenario, el presidente Morales atribuyó el elevado voto nulo a la carencia de información sobre el proceso y los candidatos, tarea encomendada al órgano electoral. En la mañana del lunes, el presidente de la Cámara de Diputados no solo se quejó de las falencias informativas, sino que abrió el debate sobre la necesidad o no de flexibilizar la campaña en las futuras elecciones judiciales.
De su lado, el ministro de Comunicación dejó en suspenso la posición del Gobierno sobre los resultados electorales, ya que se esperan los oficiales, en los que pueden haber cambios importantes.
Por último, un enviado de la OEA cuestionó la insuficiente capacitación de los jurados, sobre todo para la etapa del conteo, donde se vieron dificultades.
En conclusión, hay un escenario cargado de suceptibilidades, dudas y rumores. Ante esa situación, lo recomendable es que el ciudadano no baje la guardia en la vigilancia de su voto durante el conteo. Tampoco el TSE hace lo suficiente para recuperar en estas horas su desportillada credibilidad. En ese sentido, lo podría lograr con amplia disposición a brindar la información que hasta ahora ha faltado.